El pasado viernes, con motivo del Día de la Paz, todos los colegios que conozco se
hermanaron en desayunos vecinos, bailes, banderas con palomas y
actividades sin fin. La canción elegida este año es "bajo el mismo sol".
Curiosa elección. Todos bajo el mismo sol dice la canción. ¿Todos? ¿En
serio? ¿Bailamos todos bajo el mismo sol? ¿O cada uno se construye el
suyo con lo que tiene?
Me viene a la mente Diego, me viene a la mente la niña de Málaga con
espectro autista que sufrió la huelga de sus compañeros de clase sin
saber qué ocurría, el suicidio de Alan... ¿Ellos bailaron también bajo
el mismo sol que yo? Me parece que no. Me parece que el día de la paz no
es igual para todos. Porque la paz no es para todos. Es para aquellos
que son rubios, altos, guapos, cumplen el standart...y viven en el
mundo que tienen que vivir para optar a la paz.
Eduquemos para la paz nos dicen en los medios y nos martillean en los
centros escolares, pero cuando eres padre nadie te entrega un libro de
instrucciones, nadie te invita a un círculo de padres para aprender
experiencias, nadie te ofrece herramientas por si llegan desafíos. Y
cuando llegan, estas solo. Sólo, desamparado, con millones de dudas... y
sin una mano que te sostenga. Andas el camino como puedes. Con
voluntad, con amor, con ahínco, y con la esperanza de que algún día haya
paz para tí y los tuyos. Porque la paz es para los iguales. Y los tuyos
son diferentes. Lo diferente no da paz. Lo diferente te enseña a buscar
la paz, a buscar la normalidad, a correr durante toda tu vida para que
te acepten, para adaptarte, para llegar... a algún sitio que no sabes
cual es pero que cuando llegues, tendrás paz.
Yo ya tengo paz. Mi paz interna. La paz que me da haber aceptado el
regalo que me hizo la vida, la paz de saber que soy feliz y mi hija es
feliz, pero ¿y los que quedan? ¿los que aun no han encontrado la paz y
cada día intentan incluirse en alguna parte? Inclusión. La gran palabra
del S.XXI. La inclusión sería tener paz. Paz para Ser como me de la gana
de ser o como me ha tocado y que el resto haga lo mismo y aprendamos a
convivir todos en Paz. Paz para soñar. Inclusión para vivir en Paz. A
ver si este año lo conseguimos...
Dedicado a todos los maestros que la vida nos pone delante y no vemos, a
todos los que nos retan con desafíos que nos ponen contra las cuerdad
para que crezcamos interiormente, a todos los niños que han venido a
mostrarnos que la Paz es el camino.
Por Irene Álvarez, mamá de Valeria de 3º de Infantil (5 años) del CEIP Abencerrajes.